EVALUACIÓN DEL DESARROLLO INFANTIL

- Evaluar el nivel de desarrollo del niño y su progreso en cinco áreas diferentes: Personal/social, Adaptativa, Motora, Comunicación y Cognitiva.

- Utilizar instrumentos de evaluación de habilidades en desarrollo y diagnosticar deficiencias en distintas áreas, fundamentalmente en niños de 2 a 6 años.

- Identificación de retraso o discapacidad.

- Proporcionar información sobre las debilidades y las potencialidades con el fin de elaborar un programa de intervención individualizado adecuado.

 

Estimulación Temprana e Intervención Oportuna

La atención temprana refiere a los programas de intervención terapéutica y educativa, dirigidos a niños de 0 a 6 años con problemas en su desarrollo, destinados a prevenir o minimizar las posibles alteraciones o deficiencias ya existentes.

De esta manera, a través de la generación de un ambiente rico en estímulos de diversos tipos, podemos intervenir positivamente en la adquisición de funciones o capacidades que se han visto disminuidas por lesiones o problemas a lo largo del desarrollo.

Durante los primeros años de vida, existe una capacidad mayor de asimilar e integrar nuevas experiencias debido a la plasticidad neuronal que la caracteriza, pero esto es posible si el ambiente que rodea al niño está enriquecido con estímulos debidamente programados. De aquí que la aplicación de programas de trabajo con el niño de riesgo, es sistemática, por la adecuación del programa a la edad de desarrollo y las expectativas reales que se determinan para cada niño en particular. También es secuencial, puesto que cada etapa superada es punto de apoyo necesario para iniciar la siguiente.

Los niños menores tienen mayores posibilidades de suplir funciones por plasticidad neuronal que los niños más grandes. Esto implica que cuanto más tempranamente se atiendan las dificultades, mejores resultados se lograrán porque la capacidad plástica del cerebro es mayor en edades precoces. De esta forma muchos niños afectados, logran un desarrollo aceptable a pesar de la existencia de factores de riesgo y mal pronóstico asociados a su patología.

Para favorecer el óptimo desarrollo del niño, las actividades de estimulación se enfocan en las siguientes áreas: área cognitiva, motriz, adaptativa, lenguaje, social y emocional.

Los niños que pueden requerir intervención temprana son aquellos que presentan:

-          Retraso en el desarrollo

-          Niños con riesgos biológicos: prematurez, asfixias, microcefalia, leucomalacia, encefalopatías.

-          Niños con síndromes establecidos o genéticos

-          Déficit en el procesamiento sensorial de la información: disminución visual, ceguera, hipoacusia o sordera

-          Trastornos Generalizados del Desarrollo (TGD)

-          Dificultades metabólicas y déficit neurológicos

-          Dificultades  conductuales

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